Todo fue un albergue transitorio en la turbulencia de un senil quiquiriquiliaga. Los sobrevivientes -por incombustibles- quedaron en un plano más abstracto que Gris.
Quizá entendieron al fin el único sentido de la vida, con sus bemoles y sostenidos correspondientes.
La razón al final estaba en no tenerla.
¿Será porque el silencio tiene valor rítmico?