1.7.06

De la religión no te elimina Alemania

yo
eco,
Dios.

Arte de
zigzagueo,
ornamentalo
sin tus manos
por tu elástico,
en tu ayuno bemol.

Con tu libro perpetuo
-subrayado polo dantesco-
ya Biblias de tinta perduran
en aquel día que morimos todos.

Y en bandejita cedieron los ojos,
los ojos cefálicos ¡que miran nada!
Invertidos los incrustaron... rebeldes,
yo así nunca conoceré nuestra propia cruz.

Ayer un superyo salió a caminar impune,
autosentenciado por su feliz ortodoxia
tan suya como lo que ve ¡tan nuestra!

Tan nuestra como esas historias
de bien y mal, de gol u orsai
de origen diabólico como yo
blasfemando en mi infierno

Quién no cree que existe
el diablo y la bondad,
como cualquier idea
o representación,
que lo busque
allá afuera
con ojos

ciegos,
¡míos!