15.12.05

Con lápiz y papel

Miguel cumplió 8 la semana pasada. Al día siguiente la intubaron a la abuela y fue a lo de su mejor amigo porque en la casa había un ambiente nicótico, una mala señal. Con lápiz y papel, lejos de jugar al ahorcado, esta vez intentaron conflictuadamente dibujar el cielo, para eliminar el incierto destino etéreo de cualquier persona bondadosa.
Ayer Miguel se acercó a la agonizante, le dio un beso y se puso a llorar. Sabía que era la última vez que la veía, a esa imagen de besos y caramelos de todo domingo que no lloviera.
Con lápiz y papel hoy escribió una carta, que me pidió que se la entregue a la abuela. Que va a quedar para él.